miércoles, 28 de octubre de 2015

LA RAPIDEZ DEL OLVIDO

Una de las razones por las que existo y estoy en este mundo, aparte de aquello de "Papá pone una semillita en Mamá...", tiene un nombre propio, se llama Holanda. Os contaré la historia.
 
Soy hijo de emigrantes, si señores, hijo de EMIGRANTES, nacido del llanto, el esfuerzo y el coraje que tuvieron dos personas al abandonar su país en busca de un FUTURO mejor. También soy parte de la SOLIDARIDAD de un pueblo, que no es el mío ni el de mis padres, que un día optó por ACOGER a personas extranjeras y permitirles VIVIR una vida allí. Dentro de la infinita tristeza por dejar su "España Querida" tuvieron la fortuna de tener un trabajo remunerado, una casa , un coche, conseguir ahorros, para sus hijos y su futuro, y disfrutarlos fuera de ese país; pero también les abrieron sus puertas como pueblo hermano, hicieron amigos, disfrutaron de sus costumbres y pudieron mantener sus raíces  al habilitar centros donde los Españoles se reunían para disminuir su pena por estar lejos de la tierra patria.
 
Gracias a países como Holanda, Francia, Suiza o Alemania, que permitieron que parte de su capital, volara hacia nuestro país, aquellos inmigrantes volvieron y compraron pisos, se casaron, formaron familias y tuvieron hijos (yo mismo como ejemplo).
 
Aparte de esto y haciendo un poco de historia, también he leído y me he INFORMADO, que durante la Guerra Civil Española y el Franquismo, muchos Españoles tuvieron que ser refugiados en países como Francia, Argentina, México, Reino Unido e incluso Marruecos. Y los acogieron durante ese periodo de tiempo, para que después volvieran sanos y salvos y pudieran continuar sus vidas.
 
Una parte de nuestros padres sobrevivieron gracias al apoyo económico de otros países y una parte de nuestros abuelos salvaron sus VIDAS gracias a la ayuda humanitaria de países extranjeros. Todo esto en un periodo de unos 80 años.
 
En ese periodo y gracias a gran parte de esa AYUDA, consiguieron que nuestra generación de Españolitos jóvenes no conozca el concepto de hambre, frio, dormir sin techo, no tener medicación, no ir al colegio o trabajar desde lo doce años.
 
Sobre las personas que piensan que el INMIGRANTE viene a quitarnos el trabajo, que no se les de cobijo a REFUGIADOS de guerra o que se mofan con absurdos chistes sobre PERSONAS que solo quieren salvar sus vidas o tener una segunda oportunidad, prefiero guardar un rotundo silencio sobre lo que yo pienso de ellos. Sería demasiado violento y desagradable escribirlo. Además, no quiero darle ni un segundo de gloría en mi blog.
 
Dicho esto, para mi, es muy bonito pensar en Holanda, un país que he visitado varias veces, por el que he paseado por las mismas calles que mis padres pisaron, soñando con volver,  y al que, de una forma u otra, quiero por todo lo que por nosotros hicieron. Me gustaría que en un futuro, nuestros inmigrantes (y recalco lo de nuestros), cuando vuelvan a sus países, tuvieran ese mismo AMOR por España y este bonito recuerdo.
 
 

viernes, 23 de octubre de 2015

METEORA, GRECIA

 Hay emplazamientos en el mundo que son importantes por su antigüedad, por su relevancia en la historia o, simplemente, por su belleza. Cuando esos lugares son únicos e impactantes, su visita se convierte en imprescindible. En este caso, la conjunción perfecta entre los curiosos paisajes que nos ofrece la naturaleza y la creatividad y originalidad del ser humano, dando lugar sin duda a uno de los mas bellos e imprescindibles entornos que no pueden faltar en la lista de cualquier viajero. Hoy os mostraré un lugar que fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió como localización para una película de James Bond (no me acuerdo cual era) o como nombre de un disco de la banda Americana Linking Park. Bienvenidos a METEORA.

 
Desde Ohrid, una bonita ciudad de Macedonia, a la isla Griega de Corfú nos dirigíamos Maria y yo, allá por el pasado Agosto. El trayecto normal es de unos 420 kilómetros y 6 horas de conducción, pasando directamente de Macedonia a Grecia. Existían otras vías alternativas por Albania, lo cual no era muy recomendable por la peligrosa aventura que resulta conducir en este curioso país (ya os contaré), así que optamos por la primera opción. En los largos recorridos en mis viajes, siempre me gusta hacer paradas en lugares que merezcan la pena, lugares con encanto y, en este caso, encontramos ese lugar, que supero tanto las expectativas, que al final, nos quedamos a dormir allí. Meteora, cerca de las poblaciones de Kalambaka y Kastraki, al norte de Grecia en la llanura de Tesalia. 

Llegando a la llanura, contemplamos unas curiosas formaciones rocosas de piedra arenisca formando un conjunto de columnas disipadas en un entorno natural. Dichas columnas se formaron bajo el mar hace unos 30 millones de años, que quedaron al descubierto al bajar el nivel de las aguas (al menos eso dicen, porque yo no estaba allí). Si esta primera visión impacta bastante y te hace sentir en un lugar fuera de lo común, mas impresionante resulta, al avanzar unos pocos kilómetros, los monasterios construidos en sus cumbres. Paramos el coche, nos bajamos, y contemplamos, con la misma cara que el troll del moco que salía en David el gnomo, aquel regalo que nos ofrecía las tierras Helenas.
 


 
Meteora es un conjunto de monasterios construidos en las cimas de unas espigadas columnas rocosas, de estilo Bizantino y que pertenecen a la Iglesia Católica Ortodoxa Griega. Existen una veintena de ellos, de los cuales, apenas cuatro o cinco son visitables. Entre ellos destaca el Gran Meteoron o Megalo Meteoro, alzado a unos 500 metros de altura y fundado en 1336, aunque bastante restaurado en la actualidad.

Entrada al Gran Meteorón


Vista parcial


Antigua entrada al monasterio (ay omaaaaa)


Los fundadores del monasterio (o lo que queda de ellos)


La visita completa es rápida y se puede hacer perfectamente en un día. El recorrido es de unos 17 kilómetros entre los empinados caminos de acceso a los monasterios, por lo que es recomendable ir en coche, autobús, motocicleta, jet privado, burro-taxi o subido encima de un sherpa, como sea, menos andando o acabaras odiando a los monjes, a Aristóteles y a Grecia entera. La entrada a los monasterios suele costar unos 3 euros y se debe ir con vestimenta adecuada a los púdicos ojos de los monacales habitantes. Nosotros solo entramos en el Gran Meteoron porque consideramos que lo realmente admirable de este lugar es buscar los diferentes puntos de vista de los monasterios, desde el exterior y así lo hicimos.










 
El origen de las construcciones y su realización son una incógnita por resolver. Se cree que los monjes que habitaban las cuevas aledañas, escogieron las cimas como lugar de meditación, peregrinación o para estar mas cerca de las divinidades (manda huevos) y para su construcción utilizaron cometas y juegos de poleas para llevar los materiales. Sea como fuere, una vez mas, las locuras de algunos soñadores nos proporcionan una de las maravillas de este mundo. Juzguen ustedes mismos.